La experiencia con la escort fue muy negativa. La calidad general del servicio quedó a cero: la preparación y la ubicación de la casa no fueron adecuadas, el sitio estaba feo y la entrada requería un ingreso de 10 000 pesos que no era justificable. En cuanto a su físico, el cliente calificó a la escort como un 8 de 10 en altura (170 cm) y con un cuerpo voluptuoso, especialmente las tetas, pero eso no compensó la falta de cumplimiento de los servicios pactados. La actitud de la escort fue poco amable, bloqueó cualquier contacto físico, rechazó besos, toques y la estimulación de los senos, dejando al cliente frustrado y sin posibilidad de continuar la sesión. El cliente concluyó que no recomendaría a la escort y no volvería a contratarla. En resumen, la escort ofrece un físico atractivo pero su servicio y actitud resultaron insuficientes y desagradables para los usuarios.