La experiencia con la escort fue, en general, muy mala según el cliente. El servicio se percibió como de baja calidad; la cliente mostró una actitud fría y poco amable desde el momento de la llegada, con respuestas cortantes y un tono poco profesional. Físicamente, la evaluación fue muy baja: cuerpo desproporcionado, figura poco atractiva, tetas caídas, un trasero sin mucha definición, presencia de estrías y una voz ronca que le dio un acento muy marcado. El rostro también fue reseñado negativamente, con rasgos bruscos y acné visible, lo que le valió un 1/10 en esa categoría. En cuanto a los servicios, el encuentro terminó antes de tiempo y fue muy poco satisfactorio: la cliente se negó a hacer el oral y la relación sexual resultó muy insatisfactoria, con un olor desagradable que hizo que el cliente decidiera retirarse prematuramente. No hubo atención al cliente después del encuentro, y el cliente terminó pagando extra por la ducha. En resumen, la escort no es recomendable y el cliente no la volvería a contratar.