El servicio en general resultó bastante decepcionante. La escort, de origen venezolano y de 1.75 m, presenta una figura “trobzona” con buen busto y un poco de barriga, una estética bastante típica de la zona. La cara y el rostro son de tono medio‑blanco, con valoración 5 en la opinión del cliente. En cuanto a actitud, llegó algo retrasada pero aceptó el encuentro y se mostró dispuesta a bailar y a beber. Cuando llegó al motel, se vistió con ropa interior muy sexy y se ofreció a realizar sexo oral sin condón, insistiendo que el flujo de su vagina era normal. La clientela sintió que el olor era muy fuerte y que la falta de protección era irresponsable, lo que le hizo perder el interés y terminar el encuentro abruptamente. El cliente también señaló que la escort pidió dinero extra por los tragos y la “bailada”. En resumen, la calidad del servicio es deficiente por la falta de cuidado con la seguridad y la higiene, una actitud que parece ser más de “me gusta hacer lo que quiero” que de profesionalismo. No se recomienda repetir el servicio.