La experiencia con esta escort dejó mucho que mejorar. El servicio se caracterizó por una actitud bastante temperamental y parca, con una atención que parecía más bien un “examen médico” que un encuentro de pareja. Desde el primer momento el acompañante insistió en pasar por la higiene con alcohol y revisiones exhaustivas, lo que hizo que el cliente se sintiera incómodo y limitado en sus movimientos. Su físico era bajita, trigueña, con caderas de talla grande y busto medio, lo cual recibió una valoración media (7.5 en físico, 6 en rostro). El trato al cliente fue reservado; reacia a cualquier acercamiento directo y rechazó varias veces la idea de hacer un oral, a pesar de que el cliente había pedido eso previamente por chat. En cuanto a la calidad de los servicios sexuales, el cliente consideró que la experiencia era “regular”, ya que la escort interrumpía constantemente y le pedía que aplicara alcohol mientras estaba en el acto. No hubo indicios de conductas inapropiadas o violentas, pero la actitud y el ritmo de la escort resultaron ser un obstáculo importante. En resumen, la reputación de la escort está marcada por su cuidado excesivo de la higiene y su falta de disposición a ser espontánea, lo que llevó al cliente a decidir que no la recomendaría y no la volvería a contratar.