En la experiencia comentada, la escort dejó una impresión muy mala. Llegó a la casa con 20 minutos de espera, aunque estaba lloviendo, y ya de entrada se sintió un poco aburrido. Una vez dentro, empezó el servicio pero pronto se fue a revisar su celular y la siguió usando en varias ocasiones. Además, la acompañante tuvo que salir de la habitación por unos 10 minutos y nunca volvió a terminar la sesión completa, terminando rápido solo para cerrar la hora. El solo “round” oral se realizó con condón, y no hubo posibilidad de repetir la experiencia porque le faltaron condones. En cuanto a su físico, la clienta es de piel blanca, con pelo largo, cabeza grande y, sobre todo, un trasero que muchos consideran atractivo; le valora la gente en 7 de 10 en esa categoría. Sin embargo, su rostro la califica en 3 de 10, describiéndola como cachetona y con ojeras. Su actitud es muy poco profesional: distraída, poco atenta y con un tono de voz infantil en los mensajes de voz. En resumen, el servicio fue bajo, con falta de atención y una actitud poco seria; la mayoría de los comentarios indican que no la recomendarían y que no repetirían la experiencia.