La experiencia con la escort fue muy mala, según la reseña. Aparentemente, la mujer era alta, delgada, con un buen trasero y senos de calidad, pero su rostro no coincidía con las fotos y la valoración de su apariencia facial quedó en 5/10. El contacto se dio en domicilio, pero la comunicación resultó deficiente: el servicio no cumplió el precio acordado y exigió dinero extra, lo que generó una actitud hostil y poco profesional. La escort mostró poca voluntad de trabajar, con mala actitud, sin charla ni sonrisa, y parece no gustarle el trabajo. Se menciona que estaba enferma, con gripe y “no se dejaba dar”, lo que afectó negativamente la experiencia. No se ofrecieron servicios de sexo oral, anal o besos; la prestación fue prácticamente inexistente. En términos de servicio, la valoración fue 0/10, con una puntuación de implicación de 2/10. En conclusión, el cliente no la recomienda y afirma que no volvería jamás. El patrón recurrente en esta reseña es una falta de profesionalismo, sobrecargos y actitud negativa.