La experiencia con la prepago fue bastante decepcionante, según el testimonio del cliente. La calidad general del servicio quedó en 0/10, porque el lugar resultó sucio, con una cama dura y un cuarto pequeño que no coincidía con las fotos del anuncio. En cuanto a su físico, la acompañante mostraba una figura delgada, sin cola y con senos grandes, algo que el cliente esperaba ver en las fotos pero que al llegar solo había en la parte superior; la edad y el rostro también reflejaron la presencia de años. Su actitud resultó bastante fría y algo engañosa: la cliente tardó cinco minutos en abrir la puerta y, al llegar, mostró un vestido grande que oculta su figura, retirándolo sólo cuando el cliente ya estaba acomodado. Además, se exigió un pago de presentación de 20 000 pesos antes de que siquiera se iniciara el encuentro, lo cual el cliente consideró una trampa. Los servicios ofrecidos no cumplieron con las expectativas y no recomendaría repetir el servicio.