La experiencia con la escort fue un 5/10, no recomendada. El ambiente era bastante limpio: casa con corredor, segunda planta, luces de colores y cama amplia. La chica, con un cuerpo armonioso de unos 1.60 m y 30 años, tenía una piel suave, senos bonitos y un rostro agradable, valorado 8/10. Pero el trato y la comunicación dejaron mucho que desear. El mensajero manejó los contactos y la escort no contestó sus mensajes, lo que generó confusión desde el principio. Cuando llegó, se mostró educada y amable, pero al momento de la sesión insistió en que todo, desde besos hasta toques de senos y otras opciones, tenía un “precio adicional” que no había sido comunicado previamente. El cliente pagó por una relación sin extras y sintió que la información sobre los adicionales sólo apareció en medio de la sesión, como si se le estuviera preparando una factura extra. El servicio ofrecido quedó limitado a la relación básica, sin los extras que se anunciaban, y la falta de claridad hizo que el cliente no quisiera repetir. En general, la calidad física de la escort es buena, pero la actitud y la falta de transparencia en los cargos hacen que la experiencia sea insatisfactoria y no lo valga por el precio percibido.