La experiencia descrita no es recomendada en absoluto. El servicio ofrecido por la escort resultó muy bajo en cuanto a calidad: la descripción física, con un aspecto que no coincide con las fotos (peso, estrías, rostro poco atractivo) y la forma de llegar al hotel, dejaron una impresión muy negativa. A pesar de haber sido “amable” en el contacto inicial por WhatsApp, la interacción en el hotel fue muy breve y sin entusiasmo; el masaje que se prometía resultó mediocre, con poca atención y poco profesionalismo. El trato hacia el cliente fue bastante básico y sin iniciativa por parte de la escort; no mostró interés en dar besos ni en entablar una conversación interesante. El servicio oral, aunque cumplido, se sintió “nada del otro mundo”, y la actitud general era más de pasar el tiempo que de ofrecer una experiencia placentera. No hay nada que destacar positivamente; por el contrario, el cliente concluye que fue una pérdida de dinero y tiempo, sin intención de repetir el servicio.