El servicio ofrecido por la escort fue muy insatisfactorio. En cuanto a la calidad general, el cliente calificó la experiencia con un 0/10, destacando que la escort no cumplió con lo que había prometido en su mensaje. El trato en persona se describió como “una porquería”: poco preparada, muy cansada y con un comportamiento errático, a la vez que se distraía con el celular y buscaba excusas para interrumpir la sesión. En cuanto a su físico, se menciona que tiene buen trasero, pero su apariencia facial y su tono de voz (se percibe con un fuerte acento y “cara de drogadicta”) no aportaron de forma positiva a la experiencia. La actitud fue la de una persona que, en vez de atender al cliente, se mostró desinteresada y evasiva, terminando el encuentro antes de tiempo sin justificar la falta de servicio. Los aspectos positivos son mínimos: la promesa de besos y oral al natural se vio anulada y el cliente reportó que la escort se negó a usar condón a petición. El patrón recurrente en la reseña es la falta de profesionalismo y la entrega de un servicio incompleto. En resumen, la escort no es recomendable y es poco probable que el cliente vuelva a contratarla.